Veo a mi gato, lo veo respirar. Mueve la cabeza para acomodarse y sigue ahí, quieto, a los pies de la cama. No se cuanto tiempo lleva ahí, lo cual es curioso porque recuerdo haberle abierto la puerta de mi habitación, pero aún así, no sabría decir cuanto tiempo lleva ahí. También veo un ventilador, de techo. Me gusta atar bolas rojas a las aspas y verlo girar a oscuras. En cierto modo me hipnotiza. Aún con la mezcla de olores propia de la habitación de un adolescente, consecuencia de la habitual falta de limpieza mezclada con todo tipo de productos de aseo corporal, lo cual carga el ambiente hasta el punto de resultar agobiante, logro captar el olor de tierra mojada. Está lloviendo, y el agua cae a menos de un metro de mi cabeza. Pero no me moja, claro, una bonita fachada de lo que conocemos como edificio para el agua antes de que se pueda colar a saludar por mi ventana. Después de ver y oler todo esto, siento como cada parte de mi cuerpo, que creía estar cómodo, en realidad está haciendo un esfuerzo por mantenerse donde está. Un esfuerzo en vano. La luz, aunque tenue, ilumina todo el cuarto y me permite ver mi orden dentro del caos. Veo todo, aunque no se donde hay nada. 

Supongo que toda esta mezcla debería producir algún efecto en una persona mínimamente emocional, pero yo me acostumbre a este ambiente pesimista. La energía que fluye por estas paredes debe estar poseída por el espíritu de algún gitano del siglo XIX al cual habré ofendido en mi vida pasada. Quizás.

Así pues en este ambiente estoy, intentando sentirme superior mentalmente a mi yo de hace cinco minutos, lo cual obviamente resulta en un esfuerzo fútil, ya que la inspiración suele venir cuando esté demasiado harto de mi mismo como para escribir algo, cosa bastante habitual. Pero retomando el tema anterior. Aún oigo el agua caer, y las aspas girar, y sigo viendo a mi gato en el mismo sitio. Pero no es el mismo momento. Si todo está exactamente igual, ¿Porque el tiempo no es el mismo? Si me despertase en un lugar diferente, a una hora distinta, ¿Seria otra persona? La noción del tiempo se pierde entre cuatro paredes que han visto más lírica en una noche que un instituto en un año, pero no resulta importante a ojos de los ciegos.

Así que vuelvo a preguntarme si sirve de algo pensar diferente cuando las ideas distintas son quemadas por antorchas conservadoras y nuestro destino viene implícito en un contrato de alquiler. Soy una distorsionada realidad de Jack. 

Si nada ha cambiado, ¿Por qué el tiempo ha pasado?.

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