C’est La Vie

Que bonito es el mundo, ahora que estás en el. Llueve y hay mal tiempo en todas las mentes, de todos los hombres, de vanas preocupaciones y vejaciones sin fin, cuando en cambio tu solo buscas en único fin absoluto. El amor. Vive la révolution, decian, que tu magia nunca se acaba como el polvo de hadas, que te hace volar hasta que la luz del sol deje de hacerte huir, hasta que dejes de soñar y el amor te mate. Decían, quizás, las voces que ninguno podemos escuchar, de los caídos que están de pie entre nosotros y que nunca levantan la cabeza, decían que nacimos en épocas equivocadas, en lugares erróneos, y que ya no habrá un verano del amor como el de 1899. Nos contaban cuentos, fantasías sobre ser bohemios, no hacían disfrutar imaginando todo cuanto sería perfecto cuando el tiempo es malo, y dentro solo hay diversión. Nos hacían escapar a un nuevo mundo dominado por la Luna, donde todos éramos príncipes y princesas y donde nuestros ojos reflejaban nuestras almas. Aquellos silenciosos nos decían, nos mentían, que para vivir solo necesitas libertad, pasión, placer y absoluto amor, pero nunca nos contaron nada de ellos, ni nos dijeron que, si nos basamos únicamente en ellos, caeremos a los más profundo y miserable de la simple y llana realidad. Así pues hemos sido estúpidos, nosotros, los imaginarios, que aunque uno solo hablo en nombre de todos; De todos aquellos que inventan un mundo mágico donde no tienen nada y lo tienen todo, hablo por ellos que brillan con luz propia, aún sin estar ahí. Hablo por nosotros, los sin rumbo, los que no vemos un futuro más allá del presente, pero imaginamos los días de nuestra próxima vida, donde quizás tengamos la suerte de entregarnos en cuerpo y alma a todos los pecados, si, hemos sido estúpidos, pues más allá de los huesos y la carne, del cerebro y el corazón, de los pensamientos y razonamientos, poemas y canciones, más allá de todo los que todos podéis crear, hay algo que más que nosotros, los vacíos, no podréis sentir, y es el más absoluto, el más sincero, el más puro y el más fuerte y fogoso, apasionado y llameante amor. 

Pero debéis recordar, que de veneno no se puede vivir, y que los que andan en silencio dando color a la realidad, son pocos, y algún día desaparecerán.

Advertisements